Desde su irrupción en la vida diaria, la tecnología y las aplicaciones digitales han logrado permear prácticamente todas las actividades cotidianas, desde el trabajo y el estudio, hasta la comunicación, la movilidad y el consumo de alimentos, entre muchas otras.
La adopción de dispositivos inteligentes en los hogares ha dejado de ser una tendencia emergente para convertirse en una realidad cotidiana. Cada vez más familias integran asistentes de voz, sistemas de seguridad conectados, iluminación automatizada y electrodomésticos inteligentes, entre muchos otros, en su vida diaria.
Durante años se refirió, casi con ligereza, la muerte de la voz, que las llamadas ya no importaban, que los datos habían desplazado por completo a uno de los servicios fundacionales de las telecomunicaciones.
El mercado de las telecomunicaciones en México ha atravesado una transformación estructural profunda en las últimas dos décadas.
Durante décadas, la industria audiovisual se midió con métricas pensadas para un consumo ordenado, predecible y concentrado en una sola pantalla. Ratings, horarios estelares y hábitos relativamente estables permitían realizar un mapeo claro y útil de la atención.
El consumo audiovisual global está en un punto de inflexión significativo. La medición tradicional de audiencias a través de medios y canales lineales tradicionales ya es insuficiente para capturar los hábitos y preferencias reales de los espectadores.
Inicialmente la Inteligencia Artificial (IA) fue concebida como una promesa distante, asociada más al imaginario de la ciencia ficción y a los laboratorios de investigación que a la vida cotidiana de los usuarios.
Durante años, la Inteligencia Artificial (IA) era percibida como una promesa lejana, asociada a laboratorios, ciencia ficción y soluciones inaccesibles para la mayoría de la población.
El reciente reintento del Registro de Usuarios de Telefonía Móvil ha colocado sobre la mesa no solo objetivos de política pública, sino también desafíos operativos, legales y de ejercicio de derechos fundamentales.
Año con año, el Consumer Electronics Show (CES) se mantiene como el principal escaparate y brújula de las tendencias tecnológicas a nivel global, y su edición 2026 no fue la excepción.
El arranque de 2026 en el sector de telecomunicaciones mexicano se da en un contexto de altas expectativas y, a la vez, de incertidumbre regulatoria.
El cierre del año se ha consolidado como el principal catalizador del consumo tecnológico en México. Las celebraciones de Navidad y Fin de Año, combinadas con ingresos adicionales y una agresiva estrategia de promociones que inicia desde el Buen Fin, detonan una dinámica de consumo que trasciende lo estacional y se convierte en un habilitador clave de la conectividad digital.