El Mundial Más Conectado de la Historia… y Nueva Brecha ¿Digital?
El campeonato mundial de futbol que tiene lugar en México/Estados Unidos/Canadá 2026 será más conectado y tecnológicamente avanzado de la historia, con IA, redes 5G y experiencias inmersivas redefiniendo el espectáculo
Lo que México 1970 significó para la televisión a color y Qatar 2022 para el streaming, México/Estados Unidos/Canadá 2026 podría significarlo para la hiperconectividad
En México, la proporción de partidos disponibles en televisión abierta ha disminuido, pasando de cerca de 47% en Rusia 2018 y 50% en Qatar 2022 a escasamente 30.8% de los 104 encuentros en el #Mundial2026
Un trabajador promedio tendría que destinar alrededor de 29 horas de trabajo para poder ver todos los partidos del mundial
La conectividad ha dejado de ser suficiente: la experiencia completa tiene un costo, la brecha no es digital, es monetaria
Desde hace más de siete décadas, la Copa Mundial de la FIFA ha sido mucho más que un evento deportivo. Cada edición ha servido también como escaparate para la evolución de las tecnologías audiovisuales y las telecomunicaciones.
Londres 1966 marcó el inicio de las transmisiones en vivo a gran escala; México 1970 se convirtió en la primera Copa del Mundo transmitida a color; Alemania 1974 incorporó el sistema PAL para la distribución internacional de las señales y México 1986 introdujo las gráficas de alineaciones durante las transmisiones. Italia 1990 llevó el sonido estéreo a las retransmisiones, mientras que Estados Unidos 1994 coincidió con la irrupción comercial de internet y con el primer sitio oficial del torneo.
Con la llegada del siglo XXI, el Mundial comenzó a integrarse al mundo digital. Sudáfrica 2010 fue el primer torneo en el que las redes sociales, los dispositivos móviles y la experiencia multipantalla adquirieron un papel protagónico. Brasil 2014 consolidó el consumo convergente y Rusia 2018 dio paso a una conectividad “always-on”[1], en la que el smartphone dejó de ser una segunda pantalla para convertirse en una extensión permanente de la experiencia futbolística.
Qatar 2022 representó un punto de inflexión. La Copa del Mundo alcanzó una audiencia acumulada superior a 5 mil millones de personas entre televisión, plataformas digitales y redes sociales, mientras que 2,700 millones de usuarios interactuaron con los activos digitales de la FIFA.
La final entre Argentina y Francia fue vista por cerca de 1,500 millones de espectadores, consolidándose como uno de los eventos mediáticos más importantes de la historia.
El streaming y las redes sociales dejaron de ser un complemento para convertirse en parte esencial de la experiencia mundialista.[2]
Mundial 2026: El Laboratorio Tecnológico del Deporte
El campeonato mundial de futbol que tiene lugar en México/Estados Unidos/Canadá 2026 no sólo será la edición más grande de la historia, con 48 selecciones y 104 partidos, sino también el escenario para la exhibición de las tecnologías que están redefiniendo la experiencia dentro y fuera de la cancha.
Si México 1970 fue el Mundial de la televisión a color y Qatar 2022 el de la consolidación del streaming, México/Estados Unidos/Canadá 2026 podría ser recordado como el Mundial de la hiperconectividad.
En el terreno de juego, la inteligencia artificial y la visión computacional forman parte del arbitraje mediante sistemas de fuera de juego semiautomático, mientras que el balón oficial incorpora sensores capaces de transmitir información en tiempo real. A ello se suman nuevas perspectivas inmersivas mediante cámaras corporales instaladas en los árbitros.
Detrás del espectáculo, la infraestructura de telecomunicaciones constituye el soporte invisible del torneo. Los operadores han densificado las redes móviles en las ciudades sede y los estadios cuentan con redes privadas 5G destinadas a las operaciones críticas y a las transmisiones internacionales. La adopción de eSIM y los acuerdos de itinerancia internacional permitirán mantener conectados a millones de aficionados.
La experiencia del aficionado también evoluciona hacia estadios inteligentes con boletos digitales, accesos sin contacto y sistemas de seguridad apoyados por Inteligencia Artificial (IA). Las innovaciones alcanzan incluso a las transmisiones, con interfaces inspiradas en los videojuegos, múltiples ángulos de cámara y contenidos en Ultra HD y Dolby Atmos.
Más allá de un torneo de futbol, #Mundial2026 se perfila como un laboratorio tecnológico global en el que convergen la IA, las redes 5G y las experiencias inmersivas para transformar la manera en que se juega, se transmite y se vive el deporte más popular del planeta.
Del Mundial para Todos al “Mundial Premium”
Durante décadas, la brecha digital se definió por la ausencia de infraestructura, la falta de dispositivos o la imposibilidad de conectarse a internet. Hoy, en cambio, las redes se han expandido, las plataformas se han diversificado y la tecnología permite llevar el espectáculo a prácticamente cualquier pantalla.
El avance tecnológico también ha venido acompañado de una transformación en los modelos de acceso. Y aquí conviene hacer una precisión: el caso de México no necesariamente refleja lo que ocurre en otros mercados, cuyos esquemas de comercialización y derechos de transmisión son distintos.
La transición hacia modelos híbridos de distribución no es nueva, pero sí se ha profundizado. En Rusia 2018, la televisión abierta mexicana transmitió alrededor de 30 de los 64 partidos del torneo, equivalentes a 46.9% del total. En Qatar 2022, la oferta gratuita alcanzó 32 encuentros, es decir, 50% de la competencia.
Sin embargo, la expansión a 48 selecciones y 104 partidos modificó significativamente esta proporción. Para México/Estados Unidos/Canadá 2026, se transmitirán 32 partidos por televisión abierta, incluidos los encuentros de la Selección Mexicana, las semifinales y la final. No obstante, estos representan apenas 30.8% del total.
En México, la única forma de acceder a los 104 partidos es mediante una suscripción a ViX Premium ($149 pesos) y la contratación del Pase Mundial 2026 ($999 pesos). Para quienes no cuentan con promociones o paquetes empaquetados, el desembolso asciende a $1,148 pesos.
Si bien existen alternativas o planes comerciales que reducen este costo, para una parte importante de los hogares mexicanos representa un gasto significativo. Un trabajador promedio tendría que destinar alrededor de 29 horas de trabajo para poder ver todos los partidos del mundial.
Durante décadas, cada innovación asociada al Mundial contribuyó a democratizar el espectáculo. La televisión a color, las transmisiones satelitales, internet y el streaming ampliaron progresivamente las posibilidades para acercar el futbol a más personas. Pero la evolución de los modelos de negocio parece haber introducido una paradoja inesperada.
Paradójicamente, el #Mundial2026 será el más conectado, inmersivo y tecnológicamente avanzado de la historia. Nunca había existido tanta capacidad para distribuir contenidos y acercar el fútbol a miles de millones de personas. Sin embargo, en el caso de México, disfrutar plenamente del torneo dependerá cada vez menos de la tecnología y cada vez más de la capacidad de pago.
La conectividad ha dejado de ser suficiente; la experiencia completa tiene un costo, la brecha no es digital, es monetaria.