Libertad Tarifaria: La Amenaza para la Competencia se Hizo Creíble

  • La amenaza para la competencia efectiva en el sector de telecomunicaciones en México se hizo creíble.

  • Contrario a lo advertido por la industria, analistas, asociaciones y cámaras, el regulador aprobó la ‘libertad tarifaria’ en 52 municipios para el AEP-T en el servicio de desagregación de la red local.

  • Se abre una nueva ruta para que el preponderante fije tarifas más altas, subinvierta en el desarrollo de infraestructura, obstaculice el acceso a sus servicios mayoristas y reconcentre participación de mercado a nivel nacional.

  • Con ello, el IFT le ha fallado a la competencia, a los consumidores y a su cometido constitucional, para favorecer los intereses del AEP-T.


En días recientes, el pleno del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) aprobó la ‘libertad tarifaria’ para el agente económico preponderante en Telecomunicaciones (AEP-T América Móvil, Telmex-Telcel, Telnor) en la provisión del servicio mayorista de desagregación de la red local en 52 municipios del país.

Ello pese a que toda la industria (con excepción del AEP-T), analistas, exfuncionarios del órgano regulador, asociaciones y cámaras, entre muchas otras voces experimentadas, advirtieran la inconstitucionalidad y contravención al T-MEC de la medida, así como manifestaran marcados riesgos de reconcentración del mercado y consecuentes efectos nocivos para la competencia, el desarrollo eficiente del sector y el bienestar de los consumidores.

Con esta decisión, se ha constituido una nueva ruta para que el AEP-T continúe concentrando más aun su participación de mercado a nivel nacional, fortalezca su posicionamiento, aventaje aún más a sus competidores, reduzca categóricamente sus incentivos a desarrollar y mejorar su infraestructura, imponga mayores barreras a la efectividad de la regulación asimétrica que le es aplicable, entre otras vías de regresión competitiva.

La expectativa es que, con todo ello, se comience a configurar un escenario propicio que nos devuelva a tiempos virtualmente monopolísticos, en los que se fijaban discrecionalmente elevados precios de los servicios, se ejercían subóptimos montos de inversión en infraestructura para mejorar la calidad de estos y en los que los competidores no podían ofrecer servicios en condiciones similares a las del AEP-T.

 

Desagregación de la Red Local: Alza Tarifaria e Ineficacia

Como se anticipaba en las opiniones a la consulta pública sobre la libertad tarifaria, tras la decisión del IFT, el AEP-T tendrá plena capacidad para aumentar las tarifas del servicio mayorista de desagregación de la red local, circunstancia que abona a la escasa efectividad de la medida a partir de la aplicación de barreras y conductas dilatorias a los que los competidores se han enfrentado para ofrecer servicios fijos en condiciones similares que aquel.

En la experiencia internacional, se ha procedido a desregular los servicios mayoristas al existir un registro significativo de accesos desagregados a favor de los competidores.

Esto no se ha verificado en el mercado mexicano, por lo que la desagregación de la red local será aún menos eficaz en su cometido de nivelar el terreno competitivo entre jugadores.

 

Inversión en Infraestructura: Desincentivos y Suboptimalidad

De acuerdo con estadísticas del Banco de Información de Telecomunicaciones (BIT) publicadas por el mismo IFT, el AEP-T redujo en el último lustro su contribución al desarrollo de infraestructura de telecomunicaciones, circunstancia que se reforzará a partir de la libertad tarifaria.

Por ejemplo, en el segmento fijo, el AEP-T redujo a prácticamente la mitad su aportación a la capitalización agregada, al pasar de ejercer 47.9% de los recursos en 2015 a tan sólo 23.6% del total en 2020. Mientras que en el caso del mercado móvil ha contenido en aproximadamente 40% su contribución, al registrar 30.7% del monto total de inversión en 2020, al tomar distancia del 49.3% ejercido en 2015.

Adicionalmente, al tratarse de municipios que se encuentran en principales ciudades del país, se pondrá en riesgo la rentabilidad y capacidad de inversión de los operadores competidores, al devolver el control tarifario al preponderante.

También se frenarán los planes de expansión y mejora de las redes de estos jugadores, en detrimento del cumplimiento del mandato constitucional de cobertura universal y calidad óptima de los servicios de telecomunicaciones.

 

Precios de los Servicios: Consecuente Alza

A partir de la libertad tarifaria, se proyecta un alza en los precios de los servicios mayoristas, superiores a aquellas definidas y aprobadas por el IFT, que traerá consigo un incremento de precios para los usuarios finales, especialmente para aquellos que tienen contratados servicios con los competidores, quienes enfrentarán condiciones de acceso más adversas.

Este hecho reduciría el liderazgo en términos tarifarios que ostentan los operadores distintos al preponderante y nos aproximaría nuevamente, a un escenario de fijación discrecional de precios por parte de este último, que es conocido por establecer niveles injustificadamente elevados en detrimento del bienestar del consumidor.

 

Desequilibrio Competitivo: Mayor Reconcentración de Mercado

Otro efecto previsible y de mayor preocupación es la reconcentración adicional de ingresos que tendría lugar a partir de esta incoherente determinación regulatoria, que se sumaría a la trayectoria ascendente que ya se registra en la participación de mercado del preponderante en ingresos móviles. A partir de la interdependencia existente entre los mercados fijo y móvil, al ser el mismo operador principal a nivel nacional.

Al respecto, desde el 1T-2018, este operador emprendió una tendencia categórica de reconcentración de los ingresos en el mercado de telecomunicaciones móviles que alcanzó un nivel máximo de 72.8% del total al 2T-2021. Este es prácticamente el mismo que registraba (73.0%) desde que fue declarado como agente económico preponderante en el sector.

 

Desregulación para la Regresión Competitiva

 Indudablemente, esta determinación regulatoria constituye una regresión a tiempos pretéritos de escasa competitividad y falta de competencia en el sector de telecomunicaciones. Ningún indicador apunta a que existen condiciones para proceder a la desregulación del preponderante, en cambio este ha fortalecido su posicionamiento en el mercado, incluso tras dos revisiones de los mecanismos de regulación asimétrica y nivelación competitiva.

Nuevamente, la competencia ha perdido una batalla que se suma a la eliminación judicial del régimen de interconexión ‘cero’ a favor de los competidores y a la ineficacia de medidas como la equivalencia de insumos y la replicabilidad técnica y económica de las ofertas del AEP.

En su decisión, el IFT ha optado por contravenir la Constitución, los tratados internacionales, su mandato constitucional de promoción de la competencia, y con todo atentar contra el interés y el bienestar de los consumidores; todo para favorecer a un solo jugador, América Móvil.

Así, el IFT le ha fallado a la competencia, al desarrollo eficiente de los mercados, a los hogares y empresas, a la institucionalidad, y se ha convertido en un órgano que condena al país a los efectos perniciosos de la falta de competencia, al servir los intereses del Agente Económico Preponderante en Telecomunicaciones.


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